¿Y tú? ¿De qué vives? ¿Sobrevives?

 

Esta semana iniciamos con una noticia en Praza de lunes negro. Una llamada a los lectores para que hagan aportaciones económicas para el mantenimiento de tan necesario medio de comunicación independente de la Galicia del futuro…¡del presente que carajo! Vemos la portada y resoplamos. Igual que nosotros, pensamos, bajo la nube gris de la precariedad.
Desde hace un par de meses estamos pensando sin parar en cuestiones de financiamiento. En cómo hacer sostenible nuestro trabajo. En cómo sobrevivir con lo que hacemos. Nuestro “chiringuito” y el trabajo colaborativo que con ganas sacamos adelante, hasta el momento se ha mantenido con trabajo gratuito, lleno de emoción y de actitud, pero que acaba convirtiéndose en un ejercicio de auto-precarización cuando se mantiene en el tiempo, retomando el artí­culo del blog de Urbano Humano No Future! I’m Real. I’m Now.

Ayer pasamos una tarde estupenda con Domenico di Siena, compañeros de batallas, amigos y colaboradores en la sesión de los miércoles de la plataforma de pensamiento en red ThinkCommons, a la que hace unos meses Dome nos invitó, para hablar de lo que estamos poniendo en marcha desde Niquelarte en Galicia, las redes físico-digitales y glolocales o algunos de los proyectos en marcha como #BIComun, que nace de la fusión de BIC (categorí­a oficial de máxima protección de Bien de Interés Cultural) y el Procomún (aquellos bienes que pertenecen a todos, heredados y que se transmiten al futuro). Una categorÃía mancomunada de protección patrimonial que liberamos en la red y que a veces se enreda de nuevo con otros elementos quí­micos, como en este caso ThinkCommons, enlace del que surge #BICommons.

Ayer no tuvimos tiempo de hablar de algo que es imprescindible en estos tiempos y que esta siendo un debate muy fuerte e intenso también en el Ní­quel. ¿Cómo sobrevivimos? ¿Cómo conseguimos ser sostenibles en lo que hacemos? ¿Cómo va a evolucionar el Bicomún? Más bien, ¿cómo vamos a evolucionar nosotros? ¿Se pagan las colaboraciones?.

Hemos recurrido a varias fuentes, golpeado en diferentes puertas para ver quien puede tener la capacidad de ayudarnos a hacernos realmente sostenibles. Estas son nuestras reflexiones:

Administración Pública. Hay que diferenciar entre las administraciones locales, provinciales (diputación) y estatales. Si eres asociación, no puedes estar en los tres registros y tienes que decidir en qué lugar juegas, definiendo que el modo territorial tiene un sentido que ya no tiene en este mundo glolocal. Una vez decides en qué registro estás y cumples toda una serie de requisitos, puedes comenzar a leer pliegos y convocatorias que sabes que tendrás que rellenar a la velocidad de la luz.

En la local no pidas mucho, para tener opciones. Sus tiempos difieren de los de un freelance inestable, un knowmada que intenta a veces vincularse al territorio.

No hay canales de debate sobre los tiempos y los modos de trabajo y facturación. Debes moverte en un mundo hí­brido en el que los papeles oficiales y esas facturaciones, a veces nada tiene que ver con lo que hay después en la realidad; es para ajustar las cosas, dicen.  Así­ que hay el código oficial, el código de acuerdo entre tu propuesta y el mundo oficial, y el código interno de estructuración. Triplicando trabajo que nada tiene que ver con los contenidos-calidad real del proyecto. No importa lo que hagas, lo importante es conseguir que tu proyecto circule por las pantallas y sea capaz de vencer a los diferentes monstruos burocráticos.

Las convocatorias estatales en sí­ mismas son una prueba de resistencia y tenacidad en la búsqueda de un código para poder insertar una propuesta a través de la red del ministerio, y lo que hace es que pierdas el tiempo hasta límites insospechados. Desgaste. Enfado. Baremos que no fomentan proyectos innovadores y colaborativos sino dinosaurios de la gestión cultural que se visten de innovación e industria creativa.

Tejido empresarial. Este es el campo menos explorado por Niquelarte, pero la experiencia que recogemos nos lleva a pensar que en Galicia las PYMES andan un poco justas, y por tanto sin un euro para invertir en responsabilidad social o en conocimiento, aunque estamos convencidas de ser este, el conocimiento, un pilar fundamental para el desarrollo de estas pequeñas y medianas empresas en el futuro.

Crowdfunding. Todos estamos haciéndonos aportaciones entre todos. Niquelarte apoya a Fiare, Adtlántida.tv, Cinetínere e Praza a través del Ní­quel o a tí­tulo individual, a nivel personal cada uno de nosotros, intentando rascar en los bolsillos y hacer números para apoyar, con 5 euros por aquí­ y una vaca de 25 por allá. Invertimos en estos proyectos que están por salir o ya funcionan pero debemos también creer e invertir en nuestros propios proyectos que esperan poder hacerse. Pero no estaremos delante de nuestra propia burbuja (más modesta que las del poder financiero of course)? ¿La burbuja del Crowdfounding?. Dilemas. Cada BIComún necesita una pequeña aportación material, pero detrás hay un trabajo intenso, ideas, metodologí­a, mails cruzados, reuniones por hangout, en fí­sico, idas y venidas, intercambios, etc.

Proxectos aos que achegamos

El trabajo colaborativo también tiene esta cualidad: es más lento y complejo, aunque creemos que con mejores resultados. Además se basa en un acuerdo entre partes de cómo estructurarlo; cómo armar tareas y reflexiones en conjunto que son papel de todo y de ninguno; cómo presupuestar este trabajo es lo más difí­cil, como facturarlo dentro de los cánones y partidas institucionales. Pero nos pregutnamos hasta dónde llegará esta capacidad de micro-financiamiento y si es sostenible. Si esos proyectos que funcionan necesitan toda una red para publicitarse, hacerlo posible, lograr que lleguen esas ayudas, mientras otros se quedan atrás o en el olvido.

Instituciones de formación superior. Un sistema pedagógico anquilosado incapaz de generar todavía líneas de investigación en este campo, están muriéndose y necesitan una reconstrucción.

Todo son preguntas y, por el momento, pocas respuestas. ¿Puede que haya un economista en la sala o un gestor cultural que quiera echarnos una mano? AsÃí nosotros podremos centrarnos en nuestras programaciones didácticas, en nuestros pÃíxeles e imágenes gráficas, en nuestra edición y escritos on-line, en las fotos, en el montaje conjunto de las ideas, en la exploración y reunión fí­sica.

Quizás el ecosistema del estado no es apropiado en este momento, puede que la emigración sea parte de una solución para hacer cosas. Hubo una época en la que las escuelas gallegas bebí­an de ideas innovadoras traídas de más allá del mar, de unos inmigrantes con recursos que, siempre vinculados a su aldea raí­z, seguí­an trabajando para construi­r mundos nuevos. Puede que tengamos que hacer como ellos, coger las ideas innovadoras de aquí para allá­, trabajar y ponerlas en práctica. Practicar la puesta en acción en aquella orilla y después, cuando ya seamos sostenibles económicamente, volver a tierras galaicas para articular estas nuevas propuestas educativas hí­bridas.

Proxecto escolas da emigración

Galicia siempre fue un paí­s tropical y ya hemos bailado a ritmo de cumbia 😉

https://www.youtube.com/watch?v=9U3gi45-FJM

Otra historia es que de quedarnos aquí necesitamos deconstruir para seguir avanzando. Y según nosotros, esto pasa por un proceso de politización. No podemos seguir hablando nada más de cosas hermosas, de construir un mundo nuevo, de cosas en positivo. La realidad es gris y por lo tanto necesitamos hacer frente a la hostilidad del sistema, hay que elevar la conciencia crítica y unirse no sólo para intentar construir alternativas a las cosas. Puede que la desobediencia basada en reductos de las leyes que no se cumplen y un intento de puesta en marcha de códigos desde el consenso social ligado al territorio, sean necesarios.

Las lecturas de Zoopolitik, libro colectivo escrito en abierto, también son una gran inspiración para nosotros.

Desde aquí­ abrimos el debate de algo que creemos nos preocupa a todas. Y nos despedimos con una viñeta que tomamos de un link compartido por nuestro compañero Germám Hermida y que llamamos La última mierda:

Texto: Adela Vázquez, María Masaguer, Xúlio Zé.

Corrección lingüística: Xúlio Zé.

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